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Nadie se casa después de la primera copa

Foto del escritor: zenoquantum
zenoquantum
24 sept
4 min de lectura

Actualizado: 28 sept


Conoces a alguien una noche. La conversación fluye, os reís y quedáis en volver a veros. Al día siguiente no le llamas para proponerle matrimonio. No porque no te guste esa persona, sino porque apenas sabes quién es. Necesitas tiempo para descubrir cómo piensa, qué espera de la vida y qué ocurre cuando deja de intentar causarte una buena impresión. Esa persona necesita el mismo tiempo para conocerte a ti.


En el trabajo solemos pedirnos que tomemos una decisión parecida en la tercera cita.


Llevas años preparándote. Has estudiado una carrera, aprendido idiomas y aceptado trabajos que pensabas que te acercarían a donde querías llegar. Tienes experiencia dilatada y sabes que podrás ofrecer lo que te piden. Encuentras una oferta que parece escrita para ti. Al leerla con atención, descubres que te piden idioma francés. Nunca imaginaste que sería decisivo. Nadie te había dicho que aquel conocimiento podía pesar más que todo lo demás.


Envías el currículo igualmente. Mientras esperas, haces cuentas. Las facturas siguen llegando, el carro del supermercado se debe llenar cada sábado mientras el subsidio se acerca a su fin.


Repasas la oferta, ajustas tu presentación, decides el vestuario adecuado e intentas anticipar qué querrán oír en la entrevista. Quizá te descarten por el idioma que no sabes. Quizá ni siquiera lleguen a leer tu candidatura. No lo sabes. Pasan las semanas y un día descubres que la oferta ya no está disponible.


Al otro lado también hay alguien haciendo cuentas, aunque sean distintas.


Dentro de quince días se marcha una persona del equipo. O hay que cubrir una baja larga. O empieza un proyecto que no puede esperar a que encuentres al candidato ideal. Te piden un relevo y abres, una vez más, la base de datos. Revisas los mismos currículos que ya miraste ayer. Entras en el programa de selección, publicas la oferta, buscas en LinkedIn. Algunos perfiles prometedores ya no están disponibles. De otros solo sabes lo que escribieron cuando se registraron.


Te preocupa no llegar a tiempo. Y te preocupa que, si no encuentras a nadie, los demás piensen que no has sabido hacer tu trabajo.


Cuando por fin os sentáis frente a frente, los dos tenéis motivos para mostrar vuestra mejor versión. Tú necesitas demostrar que sabes hacer ese trabajo. La empresa necesita convencerte de que podrás estar bien allí, mientras intenta averiguar si sabrás resolver una necesidad urgente. Preguntáis, respondéis y tratáis de detectar lo que el otro no está diciendo.


Puede que acabéis trabajando juntos. Puede que sea una buena decisión. Pero también puede que uno de los dos descubra demasiado tarde algo que habría querido saber antes.


Este es el error: hacemos coincidir la selección con la contratación.


Si eres un profesional, es muy probable que hayas estado en algún momento al otro lado de la mesa, pero si además te dedicas a contratar a personas, seguro que has estado en los dos lados.


Contratar es decidir quién ocupará un puesto cuando ese puesto existe. Seleccionar debería ser un proceso anterior y continuo: conocer personas, seguir su evolución, entender qué pueden aportar y dejar que ellas conozcan la empresa. Si empezamos ambas cosas el día que surge una vacante, toda esa historia tiene que comprimirse en un currículo y unas entrevistas.


Y no es que nadie haya intentado encontrarse antes. Empresas y profesionales coinciden en ferias, jornadas de talento y otros encuentros. Hablan, intercambian datos y a veces se prometen volver a llamar. Después la persona sigue aprendiendo, trabajando o buscando su lugar; la empresa sigue cambiando. El contacto queda guardado, pero aquella conversación no continúa. Meses más tarde, cuando aparece una oferta, vuelven a tratarse como desconocidos.


David R. Earnest, David G. Allen y Ronald S. Landis reunieron los resultados de 52 estudios, con unas 17.000 personas, en una investigación publicada en Personnel Psychology en 2011¹. Encontraron que ofrecer una visión realista del trabajo se relacionaba con una menor rotación voluntaria, principalmente por la percepción de honestidad de la empresa. El estudio no demuestra que conocerse durante meses garantice una buena contratación. Sí indica que lo que una persona llega a saber antes de incorporarse importa después.


Quizá alguna vez necesitaste tanto un empleo que intentaste parecer la persona que pedía una oferta, aunque no acabaras de reconocerte en ella. Quizá también te tocó entrevistar a alguien con la esperanza de descubrir, en una hora, si podrías confiarle el trabajo que te urgía cubrir.


Ambos hicisteis lo que pudisteis con el tiempo y la información que teníais.

Lo difícil de aceptar es que tal vez os habíais podido conocer mucho antes.


No faltó una entrevista más. Faltó todo lo que podría haber ocurrido antes del día en que ya era urgente decidir.


¹ Earnest, D. R., Allen, D. G. i Landis, R. S. (2011). «Mechanisms Linking Realistic Job Previews with Turnover: A Meta-Analytic Path Analysis». Personnel Psychology.


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En el comprosmiso que tenemos en Zeno Quantum con la igualad de las personas, el texto está redactado en género masculino ya que la RAE mantiene que el masculino genérico se usa para ambos sexos y que no excluye a la mujer.

Comentarios


+376 73 70 70

En el compromiso que tenemos en Zeno Quantum con la igualad de las personas, el texto está redactado en género masculino ya que la RAE mantiene que el masculino genérico se usa para ambos sexos y que no excluye a la mujer. Pel compromis que tenim a Zeno Quantum amb la igualtat de les persones, el text està redactat en gènere masculí ja que la RAE manté que el masculí genèric s'usa per a tots dos sexes i que no exclou la dona. Due to the commitment that we have in Zeno Quantum with the equility of people, the text is written in the masculine gender since the RAE maintains that the generic masculine is used for the both sexes and that it does not exclude women. Zeno Quantum pertsonen arteko berdintasunarekin duen konpromisoagatik zera jakinarazi nahi dizue: testua maskulinoan idatzita dago, RAEk maskulino generikoa bi sexuetarako erabiltzen dela eta ez duela emakumea baztertzen baitio.

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