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La tregua ha terminado

Foto del escritor: zenoquantum
zenoquantum
9 sept
4 min de lectura

Cada septiembre los quioscos vuelven a llenarse de colecciones que prometen convertirnos en expertos en historia, cocina, minerales o barcos de madera. Los gimnasios recuperan a quienes desaparecieron antes del verano. Compramos una agenda nueva, buscamos un curso de inglés, ordenamos la mesa y nos convencemos de que esta vez sí conseguiremos hacer aquello que llevamos meses aplazando.


No es exactamente optimismo. Es algo más parecido a una amnistía.


Durante las vacaciones, quienes han podido disfrutarlas han vivido unas semanas alejados de las reuniones, los correos, los desplazamientos, las conversaciones pendientes y esa lista de pequeñas obligaciones que rara vez parece grave, pero que, sumada, acaba ocupándolo todo. Hemos dormido algo más, hemos comido a otras horas, hemos visto personas que durante el año apenas vemos y, durante unos días, hemos sentido que algunos problemas ya no pesaban tanto.


Pero probablemente no habían desaparecido.

Solo se habían desplazado fuera de nuestra vista.


Una investigación publicada en el Journal of Occupational Health analizó los efectos de las vacaciones sobre la salud y el bienestar. La conclusión no resulta demasiado sorprendente: las vacaciones producen una mejora, pero buena parte de sus efectos se desvanece poco después de regresar al trabajo. Descansamos, recuperamos fuerzas y nos sentimos mejor, pero cuando volvemos a entrar en el mismo entorno, con las mismas reglas y las mismas tensiones, nuestro bienestar tiende a regresar al punto de partida. La literatura científica incluso ha puesto nombre a este fenómeno: el efecto de desvanecimiento de las vacaciones. (De Bloom et al., 2009)


Quizá el problema es que pensamos en las vacaciones como una reparación, cuando muchas veces solo son una tregua.


Reparamos el cansancio, pero no aquello que lo provoca. Nos alejamos del conflicto, pero no tomamos la decisión pendiente. Dejamos de mirar el correo, pero no cambiamos la relación que tenemos con el trabajo. Durante unas semanas sentimos menos presión y confundimos esa distancia con una solución. Después regresamos y descubrimos que el problema seguía allí, educadamente sentado, esperando nuestra vuelta.


Entonces hacemos promesas como: este año voy a cuidarme más. Voy a cambiar de trabajo. Voy a aprender un idioma. Voy a estar más presente con mis hijos. Voy a dejar de aceptar reuniones inútiles. Voy a hablar con mi responsable. Voy a formarme. Voy a buscar a alguien que me ayude. Voy a decir que no.


Y probablemente lo decimos en serio pero el problema no suele ser la falta de voluntad. El problema es que nuestras promesas individuales vuelven a entrar en sistemas que llevan años funcionando sin contar con ellas. La agenda vuelve a llenarse, alguien coloca una urgencia encima de nuestro propósito, el miedo recupera argumentos y lo importante empieza a ceder terreno frente a lo inmediato. No abandonamos nuestros planes de golpe. Los vamos aplazando de una manera tan razonable que apenas parece una renuncia.


Hasta que llega otro verano.


Puede que por eso septiembre no sea realmente el mes de los nuevos comienzos. Nadie regresa a una página en blanco. Volvemos a nuestras decisiones anteriores, a las relaciones que hemos construido, a las oportunidades que no vimos, a los límites que aceptamos y a los miedos que aprendimos a justificar. Volvemos también a nuestros trabajos, a nuestras empresas, a una tecnología que continúa avanzando mientras intentamos comprender qué parte de nuestra vida facilitará y qué parte terminará decidiendo por nosotros.


Pero volvemos con algo que durante el año escasea: unos centímetros de distancia. Y quizá no deberíamos utilizarlos únicamente para recuperar fuerzas y seguir exactamente igual.


En Zeno Quantum iniciamos una nueva temporada de Insights con la intención de observar lo que ocurre cuando el día a día vuelve a ponerse en marcha.


Hablaremos de cómo están cambiando las relaciones entre las personas y las empresas, porque el talento ya no puede reducirse a un currículum que aparece cuando existe una vacante.


Hablaremos de quienes han estudiado, han empezado a trabajar y descubren, a los veinticinco, treinta o treinta y cinco años, que tener una profesión no significa necesariamente saber hacia dónde avanzar.


Hablaremos de tecnología, inteligencia artificial y organizaciones, pero también de las personas que deben convivir con todo ello.


Y observaremos esos sistemas invisibles en los que personas inteligentes, tomando decisiones aparentemente razonables, pueden acabar generando resultados que nadie había elegido.


Porque somos una empresa tecnológica, pero después de años trabajando con datos, plataformas, empresas, centros educativos y miles de personas, hemos aprendido algo difícil de introducir en un algoritmo: casi ningún problema verdaderamente humano se explica mirando una sola variable.


No pretendemos ofrecer respuestas rápidas para problemas que llevan años construyéndose. Tampoco otra colección de septiembre que quede abandonada en el tercer fascículo. Queremos detenernos allí donde normalmente aceleramos, hacer visibles algunas contradicciones y plantear preguntas que quizá escuezan un poco, especialmente cuando descubramos que no hablan de los demás.


Las vacaciones han terminado. Los problemas vuelven a estar delante.

La buena noticia es que también han regresado nuestras oportunidades. Y puede que la primera consista en observar nuestra realidad antes de que el día a día vuelva a decidir por nosotros.


Gracias por acompañarnos en este nueva temporada de Insgiths de Zeno Quantum.



Conoce más sobre nosotros en el www.zenoquantum.com, www.mecareer.tech, www.meorienta.ad


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En el comprosmiso que tenemos en Zeno Quantum con la igualad de las personas, el texto está redactado en género masculino ya que la RAE mantiene que el masculino genérico se usa para ambos sexos y que no excluye a la mujer.

Comentarios


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En el compromiso que tenemos en Zeno Quantum con la igualad de las personas, el texto está redactado en género masculino ya que la RAE mantiene que el masculino genérico se usa para ambos sexos y que no excluye a la mujer. Pel compromis que tenim a Zeno Quantum amb la igualtat de les persones, el text està redactat en gènere masculí ja que la RAE manté que el masculí genèric s'usa per a tots dos sexes i que no exclou la dona. Due to the commitment that we have in Zeno Quantum with the equility of people, the text is written in the masculine gender since the RAE maintains that the generic masculine is used for the both sexes and that it does not exclude women. Zeno Quantum pertsonen arteko berdintasunarekin duen konpromisoagatik zera jakinarazi nahi dizue: testua maskulinoan idatzita dago, RAEk maskulino generikoa bi sexuetarako erabiltzen dela eta ez duela emakumea baztertzen baitio.

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